Columna de Alvaro Zúñiga Miranda, ingeniero Agrónomo de la Corporación El Canelo de Nos, sede Chiloé. Publicada en Revista Cultural El Canelo Chiloé.
Se está concluyendo la etapa de diagnóstico del Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI 2011), fase clave para conocer en una primera instancia a las familias y el entorno en el que se desarrolla su diario vivir.
Se está concluyendo la etapa de diagnóstico del Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI 2011), fase clave para conocer en una primera instancia a las familias y el entorno en el que se desarrolla su diario vivir.
Columna de Alvaro Zúñiga Miranda, ingeniero Agrónomo de la Corporación El Canelo de Nos, sede Chiloé. Publicada en Revista Cultural El Canelo Chiloé.
Se está concluyendo la etapa de diagnóstico del Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI 2011), fase clave para conocer en una primera instancia a las familias y el entorno en el que se desarrolla su diario vivir. Este programa, dependiente del Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP), está dirigido a comuneros de pueblos originarios, pertenecientes a la Agricultura Familiar Campesina (AFC). El objetivo de dicho programa es apoyar a estas familias, en el desarrollo productivo silvoagropecuario. También es importante destacar los talleres o capacitaciones que se irán generando a lo largo del programa, para fortalecer los diversos ámbitos que involucra el sistema productivo de la AFC.
Además de conocer datos específicos del ámbito productivo, que son importantes para medir el nivel de producción actual y las pretensiones futuras de las familias, también ha resultado importante conocer el rescate de las costumbres y tradiciones que están haciendo las nuevas comunidades que se han formado.
Sin embargo, esto recién comienza, ya que existen indicios de que los jóvenes integrantes de las comunidades no tienen claros algunos aspectos de sus raíces, como por ejemplo, el empleo de labores culturales tradicionales en la agricultura. Tal vez esto se perdió en el tiempo y la transmisión de los conocimientos se realizó extrapolando técnicas traídas desde el viejo continente por los conquistadores, las que fueron finalmente adoptadas como propias por el pueblo Chilote.
En este sentido, el pacifismo del pueblo Huilliche, que se describe en documentos escritos por historiadores como Francisco Weber, por ejemplo, quien define al pueblo Huilliche como pacífico y laborioso; diestros Pescadores y Agricultores, como así también un pueblo con un alto grado de cultura y civilización. Puede ser una de las variantes que influyeron en el sincretismo cultural que vemos en la actualidad, junto con la pérdida de conocimientos de las actividades agrícolas por parte de los jóvenes.
Actualmente la juventud es absorbida por la industrialización y el trabajo asalariado, lo que ha provocado un abandono de las labores agrícolas y en algunos casos la pérdida en la transmisión del conocimiento ligado a la agricultura tradicional, además la fuerte entrada de productos agropecuarios desde el continente, ha provocado en el consumidor tanto urbano, como así también rural, adquirir productos que podrían ser producidos por los agricultores de la Isla, que mejor ejemplo que la papa y el cordero. Todo esto ha dado pie también, a la invasión de grandes tiendas y retails, llevando al consumismo, muchas veces exagerado, promovido por el incentivo de los medios de comunicación.
De esta manera, el pueblo Huilliche más que invadido territorialmente, fue invadido culturalmente, efecto que se denota aún más en estos tiempos.
Actualmente, como está sucediendo en toda América Latina, se ha producido una atomización de los predios, producto de la multiplicación de las familias y la poca capacidad de adquisición de nuevos predios por parte de estas últimas, lo que permite en la mayoría de los caso una agricultura solo de subsistencia.
La labor del equipo Canelo, a través del Programa de Desarrollo Territorial Indígena, no consta solamente en apoyo técnico para lograr mejores condiciones de productividad, la otra arista importante de este proyecto es rescatar y luego difundir entre las comunidades las prácticas ancestrales de la agricultura, que en estos momentos muchos agricultores la realizan, pero sin saber la importancia de estas en la producción de alimentos de calidad para su grupo familiar y para proveer los mercados locales.
De esta manera se puede validar la agricultura tradicional y quizás motivar a los jóvenes a continuar con prácticas como el uso del estiércol de ganado o algas marinas para fertilizar los suelos y cultivos, considerar los ciclos lunares o la dirección de los vientos para realizar labores agrícolas, utilización de variedades locales de semillas y razas criollas de animales.
Por este motivo y considerando las particularidades de la Isla en la que estamos insertos, se hace necesario rescatar y promover prácticas más amigables con la naturaleza, que tengan directa relación con la agricultura ancestral de nuestro pueblo originario, que por años pudo mantener un sistema productivo diverso que combinando labores silvoagropecuarias y marítimas pudo prosperar y sostener la cultura huilliche en esta tierra.
Se está concluyendo la etapa de diagnóstico del Programa de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI 2011), fase clave para conocer en una primera instancia a las familias y el entorno en el que se desarrolla su diario vivir. Este programa, dependiente del Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario (INDAP), está dirigido a comuneros de pueblos originarios, pertenecientes a la Agricultura Familiar Campesina (AFC). El objetivo de dicho programa es apoyar a estas familias, en el desarrollo productivo silvoagropecuario. También es importante destacar los talleres o capacitaciones que se irán generando a lo largo del programa, para fortalecer los diversos ámbitos que involucra el sistema productivo de la AFC.
Además de conocer datos específicos del ámbito productivo, que son importantes para medir el nivel de producción actual y las pretensiones futuras de las familias, también ha resultado importante conocer el rescate de las costumbres y tradiciones que están haciendo las nuevas comunidades que se han formado.
Sin embargo, esto recién comienza, ya que existen indicios de que los jóvenes integrantes de las comunidades no tienen claros algunos aspectos de sus raíces, como por ejemplo, el empleo de labores culturales tradicionales en la agricultura. Tal vez esto se perdió en el tiempo y la transmisión de los conocimientos se realizó extrapolando técnicas traídas desde el viejo continente por los conquistadores, las que fueron finalmente adoptadas como propias por el pueblo Chilote.
En este sentido, el pacifismo del pueblo Huilliche, que se describe en documentos escritos por historiadores como Francisco Weber, por ejemplo, quien define al pueblo Huilliche como pacífico y laborioso; diestros Pescadores y Agricultores, como así también un pueblo con un alto grado de cultura y civilización. Puede ser una de las variantes que influyeron en el sincretismo cultural que vemos en la actualidad, junto con la pérdida de conocimientos de las actividades agrícolas por parte de los jóvenes.
Actualmente la juventud es absorbida por la industrialización y el trabajo asalariado, lo que ha provocado un abandono de las labores agrícolas y en algunos casos la pérdida en la transmisión del conocimiento ligado a la agricultura tradicional, además la fuerte entrada de productos agropecuarios desde el continente, ha provocado en el consumidor tanto urbano, como así también rural, adquirir productos que podrían ser producidos por los agricultores de la Isla, que mejor ejemplo que la papa y el cordero. Todo esto ha dado pie también, a la invasión de grandes tiendas y retails, llevando al consumismo, muchas veces exagerado, promovido por el incentivo de los medios de comunicación.
De esta manera, el pueblo Huilliche más que invadido territorialmente, fue invadido culturalmente, efecto que se denota aún más en estos tiempos.
Actualmente, como está sucediendo en toda América Latina, se ha producido una atomización de los predios, producto de la multiplicación de las familias y la poca capacidad de adquisición de nuevos predios por parte de estas últimas, lo que permite en la mayoría de los caso una agricultura solo de subsistencia.
La labor del equipo Canelo, a través del Programa de Desarrollo Territorial Indígena, no consta solamente en apoyo técnico para lograr mejores condiciones de productividad, la otra arista importante de este proyecto es rescatar y luego difundir entre las comunidades las prácticas ancestrales de la agricultura, que en estos momentos muchos agricultores la realizan, pero sin saber la importancia de estas en la producción de alimentos de calidad para su grupo familiar y para proveer los mercados locales.
De esta manera se puede validar la agricultura tradicional y quizás motivar a los jóvenes a continuar con prácticas como el uso del estiércol de ganado o algas marinas para fertilizar los suelos y cultivos, considerar los ciclos lunares o la dirección de los vientos para realizar labores agrícolas, utilización de variedades locales de semillas y razas criollas de animales.
Por este motivo y considerando las particularidades de la Isla en la que estamos insertos, se hace necesario rescatar y promover prácticas más amigables con la naturaleza, que tengan directa relación con la agricultura ancestral de nuestro pueblo originario, que por años pudo mantener un sistema productivo diverso que combinando labores silvoagropecuarias y marítimas pudo prosperar y sostener la cultura huilliche en esta tierra.